Quemado, estancado y obstinado

Asi me siento por mi trabajo y tengo ya cinco años trabajando donde mismo y llegue al punto en que mis niveles de tolerancia han bajado. Tengo muchas horas de inactividad estoy mucho tiempo sentando en la pc sin nada que hacer. Tengo cargo de jefe pero gano una miseria. Es un departamento caótico, desordenado, escandaloso, con gente poco profesional, no respetan el espacii de nadie y viven discutiendo y hablando.mal de los demas. Por encima de mi esta mi jefe, el gerente....el trabajo es tonto, monótono, no se aprende nada. Por que no me he ido? Mi profesión no tiene muchas salidas laborales, son escasas las oportunidades.
Yo estoy fijo en esta empresa, hace poco se me presento una oportunidad laborar espectacular, pero por un contrato por 3 meses para hacer una suplencia, la posibilidad de quedar fijo, dependía de si luego de los 3 meses la compañia decidía crear un cargo fijo...en vista a eso, me
Dio miedo y no lo tome ya que no tenia la total seguridad de que pasaría después del contrato, es decir no me arriesgue, por que la situación económica de mi país esta muy delicada, una inflación del 70 por ciento, una carrera con pocas ofertas y tengo una familia muy pequeña y además humilde. Por eso me dio miedo tomar el riesgo...y ahora todos los días me pregunto si habrá sido la mejor decisión...
Tengo 34 años, me la paso amargado, tomando pastillas para dormir y con una angustia por mi futuro. He seguido buscando trabajo, hasta los momentos nada...me gustaría conversar con gente que se sientan identificados.
Gracias

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Comentarios

Hola Vladest: Comparto otro

Hola Vladest:
Comparto otro pensamiento que puede ayudar:
"Las actividades laborales tienen su debido lugar en la vida. Y, dentro de lo que cabe, queremos sentirnos contentos y satisfechos realizándolas. Pero esto no es nada fácil cuando no nos gusta lo que hacemos. En tales circunstancias, ¿cómo puede uno ver “el bien por su duro trabajo”?

De varias maneras. Una de ellas es: Adoptando una actitud positiva. Quizás no podamos cambiar las circunstancias, pero siempre podremos cambiar nuestra disposición. Algo que nos ayudará a hacerlo es meditar en lo siguiente. Por ejemplo, si tenemos una familia que mantener, recordemos que, sin importar lo servil que parezca nuestra labor, nos permite cubrir sus necesidades, lo que no es poca cosa. Cuando comprendemos que el trabajo es un medio para lograr un fin —cumplir con el deber que Dios nos ha dado—, nos sentimos más realizados y motivados que muchos de nuestros colegas."

Hola vladest: Encontré un

Hola vladest:

Encontré un breve artículo que ofrece algunas sugerencias para lidiar con el estrés laboral. Me gustaría compartirlo contigo. Espero que algunas ideas que allí se vierten puedan serte de utilidad.
Saludos.

Gánele la batalla al estrés

“Me sentía como un ratón corriendo en su rueda sin llegar a ningún lado. Trabajaba dieciséis horas al día y raras veces tenía un fin de semana libre. Me enfurecía no poder ver casi nunca a mi hijita despierta. El estrés estaba acabando conmigo.” (Kari, de Finlandia)

KARI no es el único que se siente así. Según una organización benéfica del Reino Unido para la salud mental, 1 de cada 5 británicos ha enfermado por el estrés laboral, y 1 de cada 4 ha llorado en el trabajo por causa de la tensión. En el 2009, año de crisis económica, hubo un aumento sin precedentes en la venta de antidepresivos.

¿Qué cosas le producen estrés?

▪ La inseguridad económica y de otros tipos

▪ Una rutina agotadora

▪ Los problemas interpersonales

▪ Una experiencia traumática

¿Cómo le afecta el estrés?

▪ Problemas de salud

▪ Desgaste emocional

▪ Dificultades para dormir

▪ Depresión

▪ Deterioro de sus relaciones personales

El estrés activa el asombroso sistema de emergencia del cuerpo, el cual libera hormonas que elevan el ritmo respiratorio, la frecuencia cardíaca y la presión arterial. También aumenta la concentración de glóbulos y glucosa en la sangre. Este conjunto de reacciones prepara al cuerpo para enfrentarse a la fuente de estrés. Una vez que el estrés baja, el cuerpo vuelve a la normalidad, pero si no disminuye, puede provocar tensión crónica; es como si el cuerpo fuera un motor que está siempre acelerado. De modo que, para estar saludables física y mentalmente, tenemos que aprender a manejar el estrés.

Cómo manejar el estrés

El estrés en sí no es malo. La Asociación Americana de Psicología lo compara a la tensión de la cuerda de un violín. Si hay muy poca tensión, el sonido será apagado y desafinado; si hay demasiada, será estridente o la cuerda se romperá. Además comenta: “El estrés puede ser el beso de la muerte o la sal de la vida. La cuestión reside realmente en cómo manejarlo”.

Por otro lado, las personas tienen temperamentos distintos y algunas son más saludables que otras. Lo que le provoca tensión a una persona quizás no afecte a otra. Sin embargo, si su rutina lo tensa tanto que no le permite relajarse ni reaccionar bien ante situaciones difíciles, lo más seguro es que padezca estrés crónico.

Hay quienes recurren a las drogas, el alcohol o el tabaco para “manejar” su estrés. Otros modifican sus conductas alimentarias o pasan mucho tiempo frente al televisor o la computadora. No obstante, nada de esto ataca la raíz del problema; al contrario, podría empeorarlo. Entonces, ¿cuál es la manera correcta de manejar el estrés?

Para responder a esta pregunta, veamos, al menos, tres fuentes de estrés y ciertos sabios principios que pueden ayudar.

1 LA INSEGURIDAD.

La seguridad total no existe. Un sabio principio dice que “el tiempo y el suceso imprevisto les acaecen a todos” (Eclesiastés 9:11). ¿Cómo puede mantener bajo control los sentimientos de inseguridad? Pruebe con estas sugerencias:

• Hable con algún familiar o amigo en el que confíe. Diversos estudios demuestran que el apoyo de los seres queridos nos protege de enfermedades relacionadas con el estrés. Sí, un amigo verdadero “ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia” (Proverbios 17:17).

• No piense siempre en lo peor; lo único que logrará es desgastarse emocionalmente. Además, lo más probable es que las situaciones terribles que imagina nunca sucedan. Por eso, este otro sabio principio aconseja: “Nunca se inquieten acerca del día siguiente, porque el día siguiente tendrá sus propias inquietudes” (Mateo 6:34).

• Aprovéchese del poder de la oración. “[Echen] sobre [Dios] toda su inquietud —dice 1 Pedro 5:7—, porque él se interesa por ustedes.” Dios demuestra su interés dándonos paz y asegurándonos que nunca nos abandonará si acudimos a él en busca de consuelo y apoyo (Hebreos 13:5; Filipenses 4:6, 7).

2 UNA RUTINA AGOTADORA

Trabajar, estudiar, viajar todos los días, cuidar a los hijos, a los padres... Estas son cosas que suelen disparar el nivel de estrés, y sin embargo tenemos que realizarlas (1 Timoteo 5:8). ¿Qué hacer entonces?

• Trate de encontrar momentos para relajarse y descansar. “Mejor es un puñado de descanso que [dos] de duro trabajo y esforzarse tras el viento” (Eclesiastés 4:6).

• Ponga sus prioridades en el orden debido y lleve una vida sencilla (Filipenses 1:10). Si es posible, reduzca sus gastos o pase menos tiempo trabajando (Lucas 21:34, 35).

3 LOS PROBLEMAS INTERPERSONALES

Los problemas con otras personas, especialmente en el lugar de trabajo, pueden generar mucho estrés. Si esto le ocurre, piense en las siguientes sugerencias:

• Cuando alguien lo ofenda, trate de mantener la calma. No le añada leña al fuego. “La respuesta, cuando es apacible, aparta la furia”, dice Proverbios 15:1.

• Intente resolver las diferencias en privado. Trate con dignidad y respeto a la otra persona (Mateo 5:23-25).

• Trate de entender los sentimientos y puntos de vista de quien lo ofendió. Ponerse en los zapatos de la otra persona lo ayudará a calmarse (Proverbios 19:11). También es útil pensar en cómo lo ven los demás.

• Perdone. El perdón es algo hermoso... y una buena medicina. Según un estudio realizado en el 2001, no perdonar aumenta significativamente el ritmo cardíaco y la presión arterial, mientras que hacerlo reduce el estrés (Colosenses 3:13).

El mejor comienzo para aliviar el estrés

“Hacer ciertos cambios en el estilo de vida es el mejor comienzo” para aliviar el estrés, aseguran los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. “Empiece por [tener] una alimentación saludable y bien balanceada —aconsejan—, al igual que dormir bien y hacer ejercicio. También reduzca la cafeína y la ingesta de alcohol y no use nicotina, cocaína ni otras drogas psicoactivas.” Además, recomiendan tomar días libres, pasar tiempo con familiares o amigos y aprender alguna manualidad o a tocar un instrumento.