Celebrando la vejez

Hoy queremos mirar hacia nuestros mayores y haceros una invitación a pensar sobre las bondades de esta etapa vital, así como a repensar nuestras relaciones con las personas que ya la han alcanzado. Y es que su bienestar nos concierne a todos, puesto que no depende sólo de ellos, sino también de su entorno y de las actitudes que todos nosotros adoptemos.

La vejez, cada vez más presente en los países desarrollados, es una maravillosa etapa de la vida a la que cada vez más personas tiene la oportunidad de llegar y hacerlo de una manera sana y feliz. Sin embargo, acarrea normalmente algunas limitaciones, lo que hace que muchas veces sea difícil de aceptar y de ahí, que hoy veamos a tanta gente recurrir a cirugías, tratamientos, maquillajes y complementos. Por ello, en esta etapa de nuestra vida, la aceptación de las circunstancias sobre las que no tenemos control sigue resultando fundamental para nuestro bienestar emocional. Y es que  aunque la vejez lleva aparejadas limitaciones propias de la edad que pueden impedir a uno realizar diferentes actividades, del mismo modo es cierto que encierra muchas posibilidades y beneficios. Entre ellos:

  • Cuando te haces viejo es más fácil ser positivo. De esto, de la felicidad en la vejez, ya hablamos en un post en el que se analizaba un estudio que demostraba como se manifiesta que la percepción subjetiva de los sentimientos de bienestar tienden a aumentar con la edad.
  • Además, te liberas de la peor dictadura: “El qué dirán”. Empiezas a relativizar lo que piensa la gente. Existe una teoría llamada 18-40-60 y según la cual a los 18 años, uno se preocupa por lo que los demás piensan de uno.  A los 40 años a uno ya le empieza a dar igual lo que los demás puedan pensar de uno. Pero, es a los 60 cuando uno se da cuenta que nadie nunca ha pensado en uno.
  • Te ganas el derecho a no ser perfecto. Con el paso de los años parece que las personas acaban por aceptar sus fortalezas y debilidades, liberándose de buena parte de sus frustraciones y objetivos impuestos, para entregarse más y mejor a su verdadera esencia.
  • Además la vejez es bellísima porque de viejos se comprende lo que de jóvenes, e incluso de adultos, no se había entendido. Porque con las experiencias, las informaciones, los razonamientos que hemos acumulado, todo se clarifica. Aunque aquí, Ernesto Sábato nos recordaría eso de que “La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya es hora de morirse.”  

En definitiva, la vejez puede ser una etapa maravillosa siempre y cuando entendamos que la edad cronológica no es la que importa. Lo realmente relevante es nuestra esencia, nuestros conocimientos, nuestra alegría, nuestra lucha, nuestro esfuerzo, pero por sobre todo….nuestras ganas de vivir. 

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