Del amor al odio

del amor al odio, un solo paso del amor al odio

¿Está el odio a un paso del amor?

Uno de los objetivos comunes de muchas personas en la vida es encontrar un amor incondicional, un amor verdadero,  un amor en el que él otro te ama de igual manera que tu lo amas y aprecia de igual forma. El estar enamorado hace que esto sea posible y a primera vista la atracción juega un importante papel para que se produzca. Ese estado es el que se llama ‘etapa del enamoramiento’ y varía dependiendo del temperamento y personalidad de cada uno. Lo que sabemos a día de hoy es que de la etapa de la atracción al enamoramiento hay un solo paso, por ello hoy nos preguntamos si sucede lo mismo del amor al odio, realmente ¿existe un solo paso?

En la etapa del enamoramiento uno busca encontrar su lugar de pertenencia en la otra persona, es decir comienzas a buscar los puntos parecidos, los positivos los destacas y son esos los que te atraen e impulsan a formar una relación. Esto llega a ser, en muchas ocasiones, un ejercicio de imaginación en el cual uno proyecto su ‘ideal de pareja’  en el otro de tal manera que muchas veces es la mente de uno que distorsiona a la otra persona.

Cuando esto sucede, lo más habitual es situar a nuestra pareja en un plano superior. Pero poco a poco, ese velo que uno tiene en los ojos al estar enamorado va dejando paso a una realidad que en muchos casos no tiene porqué ser peor que lo proyectado con anterioridad. No obstante, son muchos los que una vez culminada la fase de idealización dan todo por perdido, creyendo que todo eso ya no existe sin preguntarse si el problema está en uno mismo. Si las ganas se fueron, la magia se esfumó y la emoción se diluyó te encuentras en el fenómeno conocido ‘del amor al odio hay un solo paso’ y no hablamos de odio de querer exterminar a la persona, sino de aquellas sensaciones mágicas que ya no se darán con tanta facilidad sino trabajamos de forma proactiva la relación. El amor es incondicional cuando de las dos partes hay igual entrega. Cuando los dos polos tiran hacia diferentes extremos, es ahí donde existe una desconexión continua y gradual en la pareja, lo que hace que se acabe.

Cuando el odio está presente en cualquier pareja, la persona de forma consciente o inconsciete se recrea y trasmite de forma negativa al otro, es decir un efecto rebote pero de cosas negativas que vemos plasmadas en el otro y decidimos apartarnos de él/ella.

La otra persona se ve situada en la nada misma, sin entender la situación de la delgada línea entre el amor y el odio. Lo que tenemos que tener claro, tal y como explica Javier León, es que “El noventa por ciento de las cosas que hacemos y decimos cuando estamos ante nuestra pareja no corresponde con lo que verdaderamente sentimos por ella, sino por lo que nuestro subconsciente e inconsciente perciben de la amenazante realidad. Y normalmente esa percepción está basada en un solo requisito: el miedo. Miedo al compromiso, miedo al qué dirán, miedo al error, miedo a la entrega, miedo, en definitiva, al amor. Y cuando el miedo vence, buscamos quejas, cosas que nos separan, excusas, diferencias, pretextos, exigencias y un largo etcétera de exquisitas bombas de nitrógeno capaces de dinamitar cualquier tipo de relación. En cambio el amor, el verdadero amor, solo alza puentes indestructibles, alianzas y arco iris multicolor allí donde antes había tormenta y rencor.”

Si te ha gustado el artículo, subscríbete a nuestro RSS de Consejos o a nuestra Newsletter 
Su voto: Ninguno Media: 4 (1 voto)