Aprenderé

Hoy hemos escogido para compartir con vosotros una escena de la película La vida secreta de las palabras. Una escena en la que subyace una mirada introspectiva hacia el interior del yo y del poder de la comunicación desde una perspectiva optimista. Pero sobretodo una escena de denuncia de las adversidades de la vida y como estas pueden ser superadas a través del amor.

Y es que probablemente sea el amor el gran motor de este mundo. El se convierte en ese aliciente que te permite, pese a la dureza de las condiciones, seguir adelante apostando por tomar decisiones valientes y comprometidas. Es por él que somos capaces de hacer, decir, y sentir lo inimaginable. Basta en muchas ocasiones con un pequeño detalle, una pequeña dedicación de la persona amada, para calmar nuestros ánimos y difíciles circunstancias que puedan darse en nuestro día a día para que éste se torne menos duro y frío.

Aunque  esto del amor, nunca ha sido fácil y no está exento de dificultades propias. A veces resulta difícil ponernos en la piel del otro, descifrar los enigmas de una vida que parece que no acaba de arrancar y no se entrega por completo a la relación. Y cuando esto suceda, y la otra parte no se acabe de entregar debemos entender que quizás exista algún motivo, alguna razón por la que en ese preciso instante debamos estar al lado del otro, amándolo en silencio y comprensión. Quizás sea en esos momentos de angustia y complicaciones cuando el amor debería manifestarse con más fuerza, para cumplir eso de estar juntos en lo bueno, pero especialmente en lo malo.

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